lunes, 18 de mayo de 2020

Miguel Ángel Belinchón: Belin

Fue todo un  acontecimiento: una feria de arte en la Estación de Chamartín. A mediados de febrero, días de un sol espléndido y la expectativa de ver algo similar a la Gare de Saint-Lazare de Monet era excitante. Con ese espíritu me fui a la carpa de exposiciones que habían montado en la terraza de la estación.


A la llegada de los visitantes se abría un pasillo amplio y largo; a cada lado los stand abiertos de las galerías, la mayoría sin luz, sólo iluminados por la tenue claridad que se filtraba por el techo de lona. A mitad del pasillo había el pequeño stand en el que, al pasar por primea vez y aún en penumbra, distinguí un cuadro en el que aparecían el rostro de 3 hombres. Creí reconocerlo pero no supe ponerle autor. Volví sobre mis pasos y leí sobre la pared donde debía estar el nombre de la galería: Artista invitado: Miguel Ángel Belinchón "Belin".


Por fin recordé. Hacía unos meses, en Úbeda, intente ver la exposición de un "grafitero de Linares" pero justo el día antes había terminado y sólo pude hacerme con el cartel de la exposición y, además, roto. "Es un hombre joven, alto, moreno, muy abierto, inconfundible", así lo describió de embelesada una azafata, añadió que el día antes, el de la inauguración, no había estado en el stand, sino en la entrada, donde estaba pintando. Lo busqué pero tampoco estaba allí. Me entretuve mirando su trabajo: pequeñas esculturas, dibujos, óleo, acrílico y spray. Caras distorsionadas, gestos de asombro, poses y actitudes imposibles y el cuadro que había visto en televisión cuando anunciaron la exposición de Úbeda.

"Miguel Ángel pinta con todo, trabaja cualquier material", me dijo un chico alto y delgado, con un acento andaluz grave y serio, sin el lirismo y el gracejo que se espera de un andaluz arquetipo, sino de esa clase dura y áspera de personas que acumulan generaciones de lucha en la sangre. Era su persona de confianza y a veces su modelo.


Por fin lo conocí, alto, moreno, fuerte, de una amabilidad encantadora y una franqueza exultante. Salimos a calle donde tenía el taller: una escalera y una batería de sprays en varias cajas de cartón. "No puedo estar ahí dentro, mi sitio está aquí, en la calle me encuentro mejor, al aire libre". Le conté que lo conocía de mi intentona de Úbeda del reportaje de televisión; hablamos de grafiteros, del espíritu de graffiti y comentamos un vídeo suyo que había visto en Internet: "el del rapero Wiz Khalifa".


Estaba pintando un retrato. Copiaba de una fotografía que le cabía en la palma de su mano: "es mi padre, el verdadero héroe, ..." A la derecha de la entrada había dibujado una cara partiendo el rostro en dos, desde la frente hasta el labio superior y a su lado había esbozado desde la mitad de la nariz hasta el cuello. La definición de los ojos era perfecta, ¿la técnica? ¿el secreto?: "No hay, el spray es lo de menos, todo es cuestión del dedo, apretar los suficiente la boquilla y soltar, nada más". Le pedí a uno de los espectadores que nos fotografiase juntos y lo dejé trabajando porque "necesito vender la obra, ya sabes, los chiquillos, la familia, los gastos,..." Volvió a subirse en la escalera y continuó pintando.


Al día siguiente regresé para dejarle el vídeo del reportaje que había emitido en televisión. Se lo dí a su hombre de confianza que no paraba de hablar de él con el entusiasmo: "¡Un genio! Un día estará entre los grandes". Me fijé y había puesto un cartel de "Vendido" diminuto sobre el cuadro de Úbeda. Lo había comprado un extranjero, me dijo. Eché la última mirada llena de asombro al mural de la calle, la primera pieza, la parte superior de la cara ya estaba terminada.

Dos días después y las piezas terminadas, fui a primera hora de la mañana antes de que comenzaran a desmontar la pared para fotografiar el resultado final. Una mujer, que debía estar haciendo tiempo para coger algún tren, se acercó a mi. "Da igual con qué o cómo se haga" me dijo al contarle la técnica "con pincel, brocha o spray, el arte siempre es arte y el artista es artista. Es magistral".

Art Madrid'14 (2014)
Art Madrid'15 (2015)
Art Madrid'15 (2015)

viernes, 15 de mayo de 2020

Pinta Malasaña


La cita era a las 08:00. Sabía que mucha gente no iba a estar; yo mismo he llegado pasadas las nueve. Miché o Francis me han preguntado, cuando ya me marchaba, si las fotografías que estaba haciendo eran para una entrada del blog. Le he dicho que no. No tenía pensado hacer ninguna entrada del Pinta Malasaña, sólo he ido para saludar y hablar: bla, bla, bla...


Mañana agradable sin duda, el recorrido es, en poco espacio, muy largo; muchas calles, mucho público y mucha gente a la que saludar. Me ha encantado. Había cámaras de televisión y muchos curiosos; ha sido espectacular: fotos, fotos, fotos,... Y he pensado que para qué podían servir las mías.


Los paseantes fotografiando todo, y eso que las obras aún no estaban terminadas, algunas se acababan de empezar, la mayoría ni siquiera se habían esbozado: piezas, piezas, piezas, fotos, más fotos, algún video y aglomeraciones. Al final he pensado, ya al final, cuando me había marchado y estaba en el andén del Metro, que bien podía hacer algo para aquí, para el blog, sin piezas, sin público (aunque algo habrá que sacar), sólo los chicos, sin nombres, quien quiera que lo mencione, ya me lo dirá.


Mañana, si me apetece, si se han portado bien por la noche, porque se anunciaba noche de gris, vete tú a saber si alguna de las piezas sigue ahí, si están, en condicional, las fotografiaré, sin público, sin chicos y sin artistas. Ya veremos mañana, ya veremos... Mientras tanto la mañana espléndida, y la gente maravillosa. No hay nada como estar entre gente maravillosa, entre buena gente.








Por la mañana del día siguiente, fue sobre todo desolación, porque como ya habían previsto algunos, muchas de las piezas estaban pisadas sin ningún sentido. Hubo, eso sí, mucha literatura después, el bla, bla, bla de algunos, la mayoría están acostumbrados a que los pisen, es la ley de la calle, así que recogí algunas de las piezas que habían sobrevivido a la noche, algunas fueron pisadas la noche de este lunes. En fín, os dejos con ellas...










... y, como dice Yipi Yipi YeahSiempre nos quedará Malasaña.


Gorrión: sencillo

De repente, se abrió en el centro de la ciudad como un gran trampantojo. Nadie pensó que pudiera ser cierto, ni él tampoco. Se sentó y comen...